El placer es una brújula biológica, pero no siempre apunta al norte de la evolución. Para que el placer sea considerado "Bueno", debe ser sostenible, consciente y constructivo. Cuando el placer se convierte en un fin en sí mismo a costa de la salud propia o el bienestar ajeno, se transforma en un vector de degradación ("Malo"). La clave reside en el discernimiento: disfrutar de lo sensible sin perder la soberanía sobre nuestra voluntad. Listado de discernimiento: Lo Bueno: Gozo, Bienestar, Crecimiento del ser, Vínculo, Placer por dar. Lo Malo: Vicio, Exceso, Daño a otro, Evasión tóxica, Codicia por poder. Lo Intermedio: Deleite, Comodidad, Entretenimiento, Descanso, Goce del momento.